Natalia Heredia para semanario La Prensa
Los mitos sexuales son rumores sin fundamento que construyen una creencia falsa acerca de un tema sexual. Su efecto multiplicador, hace que se difundan tanto que lo que afirman comienza a tomarse como verdadero. Los mitos se construyen sobre diferentes temas, entre ellos la sexualidad. Éste, como tema tabú restringida su apertura e información hacia todos/as, favorece la aparición de mitos ya que se tiene la necesidad de encontrar explicaciones a asuntos que nos interpelan tanto a todos/as. Los mitos obstaculizan el disfrute de la sexualidad en tanto provocan falta de información, miedos y culpas. La mejor herramienta para el disfrute sexual es el conocimiento.
A continuación, algunos de los mitos más frecuentes acerca de la sexualidad y sus prácticas.
- “En la primera relación sexual no existe la posibilidad de que pueda producirse un embarazo”. Falso, este es uno de los mitos más comunes y dañinos, que lleva, entre otros/as, a los y las adolescentes a enfrentar situaciones muy difíciles. Un embarazo es posible en cualquier relación sexual (coito), incluso en la primera vez, donde no se hayan tomado las medidas necesarias (uso de métodos anticonceptivos).
- “Cuando más grande es el pene, mayor placer”. Falso, el placer sexual no tiene relación con el tamaño del pene.
- “El coito es peligroso y dañino para el feto”. Falso, durante el embarazo no hay porqué dejar de mantener relaciones sexuales, salvo restricción médica. Las mamás necesitan sentirse queridas y deseadas, eso aporta además al bienestar del/de la bebé.
- “Solo si hubo eyaculación hay posibilidad de quedar embarazada”. Grave error. El pene antes de la eyaculación segrega liquido seminal para lubricarse, que contiene también espermatozoides que pueden fecundar un ovulo si entran en contacto con la vagina. Por esta razón es que es importante la colocación del preservativo desde el inicio del encuentro, en los “juegos previos”.
- “La sexualidad de una mujer termina con la llegada de la menopausia”. Esto no es cierto. En primer lugar, la sexualidad comienza desde el momento en que nacemos y dura hasta el día en que morimos. El disfrute de la sexualidad es muy gratificante en cualquier momento de la vida. Por otro lado, no existe ningún impedimento para las prácticas genitales durante y después del climaterio (menopausia es el nombre que se le da a la última menstruación). A partir de la menopausia se puede seguir viviendo a plenitud.
- “El orgasmo debe llegar con la penetración del pene”. Falso, la gran mayoría de las mujeres alcanzan el orgasmo cuando son estimuladas otras partes de su cuerpo, y no precisamente la vagina. El clítoris es uno de los órganos del placer por excelencia.
- “No se pueden tener relaciones sexuales si estás menstruando, es sucio y peligroso”. Totalmente falso. Es muy grande la lista sobre lo que no se puede hacer durante la menstruación (no bañarse, no depilarse, no lavarse el pelo, etc), todas ideas sin ningún fundamento. El sexo durante la menstruación puede ser igual de placentero que si la mujer no estuviera menstruando.
- “La impotencia sexual es una enfermedad irreversible”. Falso. En primer lugar en la clínica a esta disfunción sexual se le llama disfunción eréctil. Esta afirmación es falsa, aun en hombres mayores esta condición es tratable.
- “El hombre no puede decir nunca que no al sexo”. Mentira, el hombre puede negarse al sexo cuando así lo quiera. Culturalmente se asocia al varón con un deseo sexual siempre presente e irrefrenable. Esto es totalmente absurdo, el varón siente tanto deseo como puede sentir una mujer, y a veces tendrá ganas de tener relaciones sexuales y a veces no. No se es menos hombre por no tener ganas.
- “La vasectomía reduce el apetito sexual”. Otra mentira. La vasectomía es un método de esterilización, y por tanto irreversible. Se trata de una cirugía sencilla. No se dañan tejidos importantes que tengan relación con el deseo sexual. El deseo sexual no se encuentra localizado en los órganos reproductivos.
- “A las mujeres que han tenido relaciones sexuales se les arquean las piernas”. El haber tenido relaciones sexuales no provoca ningún cambio físico en la mujer, ni en el varón. Por lo tanto no es posible “saber” si una mujer ha tenido o no relaciones sexuales a través de su estructura física.
Lic. Natalia Heredia Fumero. Psicóloga. Terapeuta Floral. Contacto: 099 289 804/ [email protected]







