Esta historia que recorre las redes sociales. «Corbata» fue uno de los perros que la Justicia ordenó fueran retirados de la Colonia Etchepare. Llegó a un refugio, estuvo 15 días, se escapó, camino dos días recorriedo unos 50 Km. para volver con su dueño, un paciente del hospital. Sin embargo, «Corbata» y su dueño una vez más son obligados a estar separados. Conoce la historia publicada en «Sin Jaulas sin cadenas» en la red social Facebook.
URUGUAY: UN PERRO RECORRE 50 KM PARA VOLVER A SU DUEÑO, DEL QUE LO SEPARARON A LA FUERZA, Y LAS AUTORIDADES LOS OBLIGAN A SEPARARSE OTRA VEZ.
Este perro llamado ‘Corbata’ vivía en un nosocomio (Colonia Etchepare) junto a su dueño, un interno de allí. Estaba bien alimentado, cuidado y tiene una estrecha relación con él. Hace un par de semanas las autoridades del país decidieron que todos los perros en ese lugar debían ser trasladados, sin importar que ellos son la única familia de estas personas, y viceversa. Corbata fue uno de los tantos rescatados por activistas intentando salvarlos de la orden de la jueza que dio un plazo de 72 hs para sacarlos del lugar, de lo contrario se desharían de los perros.
Dos semanas luego de estar en un refugio, Corbata se escapó, y atravesando rutas, caminó 2 días y aproximadamente 50 km hasta llegar nuevamente al hospital. La imagen lo dice todo. El rencuentro conmovió a cientos de personas que seguíamos el caso vía facebook. Pero las autoridades ordenaron separarlos nuevamente. Su dueño intentaba esconderlo para que no se lo llevaran.
Lejos de varios casos similares a nivel mundial en que las autoridades han permitido que los perros estén junto a sus pacientes ya que comprenden el beneficio emocional y físico que esto les otorga, en Uruguay el tema está muy atrasado y la ignorancia al respecto se hace notar.
A pesar de lo especial de su relación, del coraje de este perro, una vez más queda de manifiesto la insensibilidad y falta de empatía del mundo en el que estamos viviendo. Corbata y su dueño una vez más son obligados a estar separados.
Cualquiera de nosotros que tengamos un perro, un gato u otro animal especial en nuestra vida, podemos ponernos en su lugar.
Tristeza , impotencia y vergüenza.
Semanario La Prensa
Publicado domingo 12 de abril de 2015 hora 23:41
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