Publicamos el documento oficial de la nominación del presidente Mujica al Premio Nobel de la Paz 2014, que fuera presentado por el Drugs Peace Institute al Comité Nobel de Oslo el pasado 31 de enero.
La candidatura de Mujica fue impulsada por el Drugs Peace Institute de Holanda y respaldada por nominadores universitarios de Alemania y diputados del Frente Amplio de Uruguay, entre otros.
Frans Bronkhorst, director del DPI holandés, señaló a semanario La Prensa que la candidatura de Mujica cuenta con mas de 100 nominadores, aunque siguiendo las normas del Comité Nobel no se dan a conocer públicamente.
Bronkhorst explica, sin embargo, que se ha incluido en la nominación presentada al Comité Nobel el manifiesto de los profesores alemanes porque además de hacerse público previamente, la elocuencia de ese documento ha servido como modelo para otros nominadores.
Frente Amplio apoyó la nominación
Bronkhorst afirma que la fuerza política Frente Amplio, a la cual pertenece Mujica, se sumó también a la nominación del mandatario.
Efectivamente así es, ya que este lunes se hizo pública una carta enviada por la bancada de diputados del Frente Amplio al Comité Nobel de Oslo adhiriéndose a la nominación de Mujica al Premio Nobel de la Paz.
Esto es lo que expresa la carta firmada por la diputada Susana Pereyra del Movimiento de Participación Popular, coordinadora de bancada, y por los diputados del Frente Amplio.
“Por la presente, los abajo firmantes, legisladores de la Cámara de Representantes de la República Oriental del Uruguay, deseamos nominar a Don José Mujica Cordano para el Premio Nobel de la Paz 2014.
El señor José Mujica, actual presidente de la República Oriental del Uruguay, representa en nuestra modesta opinión un ejemplo de vida, que se aprecia en su trayectoria personal, las prioridades que ha tenido en tanto gobernante con respecto a problemas que son de la humanidad toda, así como su estilo de vida austero y solidario con las circunstancias en que viven muchos de nuestros iguales.
Encarcelado por más de una década en condiciones no aptas para la vida humana, ha sido un tenaz constructor de caminos que contribuyan a la igualdad social y el respeto de los DDHH.
Así lo demuestran las leyes fundamentales impulsadas y aprobadas en su período de gobierno, como lo son: matrimonio igualitario, interrupción voluntaria del embarazo, empleo juvenil, Plan Juntos, entre otras.
El nominado impulsa un camino respetuoso de la vida humana para luchar contra el narcotráfico. Una propuesta que respeta los derechos humanos, apostando a la reducción de riesgos y daños, que tenga menor costo de vidas humanas.
Esto implica para el Estado uruguayo la regulación del mercado de la marihuana y sus derivados, así como se hizo con el tabaco y alcohol.
No se trata de cambiar libertad por seguridad, sino de mejorar la seguridad por medio del instrumento de la libertad, lo cual incluye el reconocimiento y la determinación en contra de la criminalización del consumo de drogas y sus efectos secundarios.
En un mundo que ve seriamente amenazada su viabilidad como hábitat de la especie humana, José Mujica vive de forma de no comprometer el futuro de las generaciones venideras. El consumo desenfrenado al que los mercados impulsan nuestra vida cotidiana es contrapuesto por una forma sencilla de vida, sin lujos ni excesos, siendo su honradez su principal valor, ejemplo para muchas personas en el mundo que buscan ejemplos de honestidad y coherencia.
Esta forma de vivir es acompañada por gestos de solidaridad y de desprendimiento de lo material solo apreciables en muy pocas personas a nivel planetario.
En un mundo donde las desigualdades son uno de los principales problemas que enfrentamos como especie humana, el nominado dona el 80% de sus ingresos como presidente a mejorar la situación de vida de familias pobres con hijos a cargo, no solo se establece como prioridad de las políticas públicas la protección de los más débiles de la sociedad sino que responde con sus propios ingresos a la problemática que afecta a varios de nuestros compatriotas”.
Publicamos a continuación el documento oficial de la nominación, presentado por el Drugs Peace Institute ante el Comité Nobel de Oslo el pasado viernes 31 de enero.
NOMINACION
DE
JOSE ALBERTO MUJICA CORDANO
PRESIDENTE DE URUGUAY
PARA EL
PREMIO NOBEL DE LA PAZ 2014
PARA SU CONTRIBUCION POR LA PAZ AL LEGALIZAR EN URUGUAY LA CULTIVACION Y EL COMERCIO DE MARIHUANA
Estimados miembros del Comité Nobel, damas y caballeros,
Por la presente el Drugs Peace Institute tiene el honor de presentarles la nominación del Sr. José Alberto Mujica Cordano, presidente de Uruguay, para el Premio Nobel de la Paz de 2014 por su contribución a la paz mundial al legalizar el cultivo y el comercio del cannabis en su país.
Al dar este primer paso hacia el fin de la guerra contra las drogas en Uruguay, el Sr. Mujica propone un nuevo paradigma de control de drogas que enfoca la salud pública, el desarrollo social y los derechos humanos, y que merece la plena atención del mundo si ha de haber una solución alternativa eficaz y humano para la fallida guerra contra las drogas.
Incluimos en esta presentación pública la nominación de un grupo de profesores del círculo alemán Schildower Kreis, la cual rechaza la prohibición por razones científicas y elogia al Sr. Mujica por su valiente decisión de buscar el cambio y ofrecer una alternativa a los demás gobiernos.
Admiran el candidato por su respeto a la autodeterminación y la democracia, creando esperanzas para todos que sufren las consecuencias de esta guerra debilitante y fomentan inspiración en todos los responsables políticos que deseen encontrar el coraje para sacudir el yugo de la prohibición.
Esperamos que den toda su atención a los argumentos presentados, incluso si ustedes mismos creen que un futuro mejor se encuentra en un mundo libre de drogas, a realizarse con cero tolerancia. Contrariamente a muchas otras espléndidas empresas humanas nominadas para su consideración, la liberación del cannabis, incluso cuando sea estrictamente controlada, podría parecerles moralmente reprobable. Por tal motivo les deseamos la fuerza para considerar seriamente la contribución de José Mujica para la paz mundial.
Esta nominación ha sido organizada por los consumidores de cannabis, delincuentes por definición de la sociedad. Aunque sólo tratamos de aprovechar de la marihuana como medicamento apropiado para nuestra enfermedad o para liberarnos periódicamente de la dictadura de una ideología mentirosa, para encontrar paz y significado en la re-creación de nuestro mundo, y aunque no nos dañamos a nosotros mismos o a los demás personas, la humanidad ha determinado que la nuestra es un crimen sin perdón.
Si los usuarios de cannabis desean mantenerse fuera del alcance del crimen organizado, tienen que permanecer al margen de su comercio. Para realizarlo están obligados a cultivar sus propias plantas o depender de
otros consumidores, lo que les convierte en organización criminal, lo que conlleve a su vez al trato penal más duro. No hay manera de ganar: para evadir los criminales uno tiene que entrar en la criminalidad.
Por medio de una cadena histórica de decisiones pocas democráticas hemos llegado a que en el cúspide de la consagración de los derechos del individuo, los delincuentes de la droga han sido excluidos de la protección del orden de derechos humanos desarrollado después de la Segunda Guerra Mundial.
Sus hábitos pueden reclamar ninguna base moral para la protección. No hay refugio seguro en el mundo para los consumidores de sustancias ilegales; arbitrariedad gobierna su destino, ya que pueden ser tolerados hoy, perseguidos mañana. Este es lo que se ha llamado «el holocausto en slow-motion de la historia”.
El “Laudatio” que va incluido en esta presentación habla sobre el uso benéfico de una planta de la Madre Naturaleza y de su Libertador. Según sus propias palabras el presidente Mujica no entiende el significado de este uso.
Mujica no fumaba para no inhalar, él no inhaló para no disfrutar, no fumaba del todo pero abrió las puertas de la historia, para que todos podamos decir: yo fumaba, yo inhalé, yo disfruté. Es la razón porque recomendamos José Mujica Cordano, por su compasión para con cualquier persona.
Se ha dicho que para cambiar el régimen de la prohibición se necesita de un gran big bang. De repente la legalización del cannabis por Mujica es exactamente eso. Tal vez es sólo un detonador para provocar otras explosiones.
Por lo tanto, esperamos que siguen el ejemplo de Alfredo Nobel, su creador, que les ha dinamitado en el asiento desde donde juzgan a todos los esfuerzos humanos por la paz. Esperemos que ustedes tomen la iniciativa y otorgan el Premio Nobel de la Paz de 2014 a José Mujica Cordano y hagan volar con él la guerra contra las drogas fuera del mundo. Créanos, millones y millones y millones volaran con ustedes. Como siempre, por la paz.
Adriaan Bronkhorst
Presidente
Seguidamente aparece el documento enviado y firmado por profesores alemanes de la Universidad de Bremen, que transcribimos a continuación:
Carta de nominación
Facultad de Derecho Universidad de Bremen
Prof. em. Dr. Lorenz Boellinger
Fecha: 14.01.14
A:El Comité Nobel de Noruega
Henrik Ibsens gate 51
0255 Oslo, NORUEGA.
CC: E-mail : [email protected]
Estimados señoras y señores:
Nominación de José Alberto Mujica para el Premio Nobel de la Paz 2014
Por la presente los abajo firmantes, profesores universitarios alemanes, les gustaría nombrar a José Alberto (“Pepe”) Mujica Cordano (nacido el 20 de mayo de 1935 en Paso de la Arena, Montevideo, Uruguay), actualmente elegido Presidente de Uruguay (República Oriental del Uruguay), para el Premio Nobel de la Paz en 2014.
José Mujica debería ser galardonado con el premio por sus méritos en la consecución de los derechos humanos, la seguridad humana y el desarrollo sostenible en su país, así como en América del Sur en general.
En los últimos años, el Sr. Mujica se ha convertido en motivador y modelo a seguir no sólo para los jóvenes de este planeta, sino para todos nosotros.
Existen al menos tres razones para ello:
- Su auténtico y efectivo cambio de un miembro de la Guerrilla de los Tupamaros a un protagonista de la paz, la democracia, derechos humanos y el imperio de la ley; además, jugó un papel central para la transformación de los Tupamaros en un grupo político legal.
- Su humilde estilo de vida (“más humilde líder del mundo”), que incluye su rechazo de la riqueza individual y el consumismo excesivo, así como su profesión como criador de flores; es una contradicción agradable al estilo de vida libertino, tanto en términos de riqueza y poder, de otros líderes políticos y económicos.
- Su valiente abordaje de una política de drogas progresista y con base científica, que se encuentra en fuerte oposición al fallado régimen prohibicionista vigente mundialmente.
El Sr. Mujica pasó varios años en la cárcel, sufrió de aislamiento prolongado y fue amenazado con ejecución extralegal. En lugar de estar lleno de amargura o en busca de venganza violenta, se convirtió en un verdadero demócrata y el presidente electo de Uruguay.
En 2013, José Mujica, firmó una ley que legaliza el comercio controlado y regulado de marihuana en Uruguay. Esta ley ha sido creada para reducir la delincuencia y la violencia en su país, por lo tanto apunta a una reducción de las amenazas a la población, la salud pública y el orden público.
Su estrategia no es la de trocar la libertad por la seguridad, sino la de mejorar la seguridad por medio de la libertad. Esta estrategia incluye el reconocimiento y la aprobación de la libre determinación en contra de la criminalización y sus efectos secundarios, como la aparición de mercados negros, la formación de pandillas y los cárteles, el lavado de dinero, la corrupción, la violencia, el hacinamiento en las cárceles y otros problemas sociales.
Al mismo tiempo esta ley mejora las posibilidades de un uso de drogas mas sensato, de una prevención y un tratamiento mejores. Esta es una insólita, pero valiente y enérgica estrategia que es probable que constituya un nuevo paradigma en la política de seguridad y salud pública, sobre todo en una región del mundo que sufre de efectos secundarios devastadores de la prohibición de las drogas, que incluyen decenas de miles de homicidios y secuestros violentos, así como la destrucción y contaminación de amplias zonas de la naturaleza.
Este nuevo enfoque de la política de drogas es del más alto interés para otras naciones de América del Sur y del mundo entero y tiene el apoyo de antiguos y actuales líderes de varias naciones.
Por lo tanto, el enfoque del Sr. Mujica está diseñado para ayudar a los gobiernos a romper el círculo vicioso de la violencia, la corrupción y la represión desproporcionada que se asocia con las formas tradicionales de la prohibición.
En suma, estamos firmemente convencidos de que José Mujica es un excelente candidato para ser galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 2014.
Atentamente,
Prof. Dr. Lorenz Böllinger (porta-voz) y:
Prof. Dr. Horst Bossong
Prof. Dr. Henner Hess
Prof. Dr. Stephan Quensel
Prof. Dr. Sebastian Scheerer
Prof. Dr. Henning Schmidt-Semisch
Prof. Dr. Heino Stöver y:
Prof. Dr. Gundula Barsch
Prof. Dr. Johannes Feest
El documento oficial presentado al Comité Nobel finaliza con una exposición de Frans Bronkhorst, Director de Drugs Peace Institute, sobre su experiencia con la marihuana y la entrada del presidente Mujica en escena.
Estimados miembros del Comité Nobel, damas y caballeros:
Para un consumidor de cannabis a escribir acerca de las razones para dirigir una campaña para la nominación del presidente José Mujica de Uruguay, el Libertador de la Marihuana, por un premio de mayor prestigio en el mundo, es como escribir sobre la experiencia de cannabis en sí.
Desde que esta experiencia es un acontecimiento espiritual muy personal, única para cada persona en sus efectos alteradores de la mente, voy a tratar de describir mi experiencia personal con la planta, con la esperanza de transmitir la benéfica influencia que ha tenido para mi vida adulta.
Crecí en los años sesenta, confundido sobre el mundo y el sentido de la vida. Mi único apoyo era mi propio ego, construido en mi creencia imaginada de mi superioridad individual.
En realidad yo era una persona completamente perdida, a la deriva hacia el margen de la sociedad. Es allí que una noche me fume cannabis y perdí la cabeza. Yo, literalmente, me había olvidado de todo el mobiliario mental que había llevado en mi cabeza hasta la fecha.
El efecto de la planta me había caído como un relámpago, acabando con lo que había sido impreso en mi mente desde mi juventud.
Al salir de la casa en la que me había fumado, me di cuenta de que yo era como un bebé, sin la menor idea. Me tomó un tiempo para darme cuenta de que las luces que se desplazan desde muy lejos en mi dirección fueron de coches, y cómo no quedar atropellado por ellos, antes de que pudiera cruzar la calle para comprar algunos bocadillos. Una vez en la tienda caminé lentamente por delante de las estanterías, estudiando con atención cada artículo como si nunca los había visto antes. Cuando por fin llegué a la caja miré al hombre detrás de ella.
Era un hombre mayor, con aspecto cansado después de un día de trabajo, con miedo e incluso odio en sus ojos, probablemente preguntándose si ese hippie frente a él había venido a robarle, deseando que yo simplemente desapareciera. En circunstancias normales, podría haber huido de su mirada hostil, saliendo de la tienda con disgusto.
Pero sin el equipaje mental que normalmente hubiera provocado mi incertidumbre, me quedé mirando a los ojos del propietario. Mientras miraba reconocí su miedo y su odio hacia mí como mi propio miedo y mi propio odio por los demás y al perderme en sus ojos una sensación de enorme alegría me envolvió: por fin había encontrado el otro, el mismo que el individualismo me había enseñado a subestimar, aquel de quien el filósofo nos había dicho que él era nuestro infierno.
En ese instante me di cuenta de que yo y este extraño delante de mí eran una comunidad, y que la distancia que normalmente nos mantiene mundos aparte era de mi propia creación. Entonces, sólo por un momento fugaz, reconocí a Jesús en el dueño de la tienda, el Jesús que nos dice que debemos amar a nuestro prójimo, no por ser un hacedor de buenas obras, sino porque nos permite deshacernos de nuestro propio ser.
Vi que el hombre delante de mí se preguntaba acerca de mi estabilidad mental e incapaz de hablar, corrí fuera de la tienda, en la calle, a bailar de alegría. Esa experiencia fue mi renacimiento, el punto de partida para una nueva vida. Con la revelación de comunidad que la experiencia extática de la marihuana me había dado, yo construiría gradualmente una nueva personalidad, basada en el sentimiento abrumador de la …/… felicidad que me había infundido por completo y que se hacía sentir en momentos de duda.
Fue un proceso largo y nada fácil, ya que había obstrucción en todo momento, de los amigos y la familia, consejeros espirituales y policías. No podía comprender por qué todos ellos trataron de inculcar en mí la maldad de fumar marihuana mientras que la experiencia me había devuelta mi vida.
¿Por qué tenía que ser arrestado e ir a la cárcel por pisar momentáneamente fuera de la carrera de ratas y disfrutar de la compañía de mis amigos?
Incapaz de comprender decidí dejar de tomar cualquier sustancia ilegal y convertirme en un ciudadano respetuoso de la ley. Pero a cambio me propuse indagar sobre las razones de la prohibición de las sustancias que alteran la mente.
Eso lo hice, durante años, hasta que me enteré de que las mismas autoridades que estaban poniendo a los jóvenes en la cárcel gestionaban la venta de heroína a sus soldados en Vietnam y permitieron a las organizaciones de inmigrantes Cubanos en el estado de Florida a comercializar la cocaína a cambio de su ayuda en la lucha contra el régimen de Castro.
Luego también me enteré de que los regímenes coloniales europeos habían prohibido el comercio de opio en sus respectivas colonias a fin de crear monopolios estatales cuyo objetivo expreso consistía en conseguir que la población local se hiciera adicta a sus productos con el fin de maximizar los beneficios.
Cuando esa verdad calo yo perdí todo el respeto por la clase política y juré a confiar nunca más en gobierno alguno en el tema de las sustancias que alteran la mente. En el futuro yo sólo seguiría a los dictados de mi propia conciencia. Como consecuencia de esa decisión me convertí en un activista en la búsqueda del fin de la guerra contra las drogas.
Esa guerra se vende como un esfuerzo para impedir a las personas inocentes de tomar esas drogas supuestamente terribles y pone todos los que se atreven involucrarse en su producción y distribución en la cárcel. Pero debajo ese barniz moral la guerra está destinada a evitar que jóvenes y otras personas inquietas piensan fuera de la ideología oficial, mientras por otro lado sirve para gestionar el lucrativo tráfico de las sustancias prohibidas en beneficio de intereses geopolíticos oscuros .
Es la zona gris donde los servicios secretos y la mafias se encuentran, donde el bienestar y la felicidad de los pueblos es sacrificada en beneficio de pequeñas pero poderosas camarillas.
Y luego entró el presidente Mujica en el escenario. Decidido a quitar la marihuana de las manos de la mafia, hizo aprobar una ley que trajo la planta bajo el control del Estado.
Después de una vida permanente de persecución, de repente un hombre de Estado se había levantado para decir públicamente lo que uno había esperado oír toda su vida: «¡Basta! Que la guerra contra las drogas se detiene aquí. Gracias, pero en Uruguay no necesitamos la mafia”.
Con su decisión él me ha dado a mí y cientos de millones de consumidores de cannabis la esperanza y la creencia en la posibilidad de un futuro digno, para nosotros y para nuestros hijos. Él ha devuelto dignidad a la oficina del líder político. Se yergue, como los Libertadores Simón Bolívar y San Martín: Mujica Libertador de la Marihuana, Libertador de las Juventudes.
Sólo una campaña para su nominación al Premio Nobel de la Paz podría hacerle justicia y ayudar a llamar la atención mundial a su gran experimento de poner un fin a la guerra contra las drogas, por la paz. ¡Gracias!
Frans Bronkhorst
Director – Drugs Peace Institute







