El Everest, cima del mundo, sepultado bajo toneladas de basura, incluidas 12 toneladas de excremento humano. La majestuosa cumbre del Monte Everest, sueño de alpinistas y símbolo de desafío humano, enfrenta una alarmante crisis ambiental que amenaza su delicado ecosistema. Reportes recientes confirman que la montaña más alta del mundo se encuentra cubierta por una ingente cantidad de basura acumulada, incluyendo una impactante cifra de 12.000 kilogramos de excremento humano.
La creciente popularidad de las expediciones al Everest ha traído consigo una consecuencia devastadora: la acumulación descontrolada de residuos. Cada temporada de escalada, cientos de alpinistas y sherpas ascienden, dejando tras de sí un rastro de botellas de oxígeno vacías, tiendas de campaña abandonadas, equipos rotos y, lo más preocupante, una vasta cantidad de desechos orgánicos que no se descomponen a las temperaturas extremas y altitudes elevadas.
Se estima que, anualmente, miles de kilogramos de heces humanas se acumulan en los campamentos base y de altura, especialmente en zonas como el Campamento II y el Campamento IV, conocidos como «el balcón de la muerte». Esta acumulación representa no solo un desastre estético, sino también un grave riesgo para la salud pública y el medio ambiente. Los glaciares, fuentes de agua dulce vitales para las comunidades río abajo, se están contaminando con bacterias patógenas, amenazando la salud de miles de personas.

«La belleza del Everest está siendo sacrificada por la falta de una gestión adecuada de los residuos. Es una vergüenza que el legado que dejamos en esta maravilla natural sea la contaminación,» expresó un ambientalista local que prefirió mantener su anonimato. «Necesitamos medidas urgentes y conciencia global para revertir este ecocidio.»
Las autoridades nepalíes y diversas organizaciones de montañismo han implementado medidas en los últimos años, como la obligación de los expedicionarios de bajar cierta cantidad de basura o afrontar multas. Sin embargo, la magnitud del problema y las dificultades logísticas de operar en altitudes extremas hacen que la tarea de limpieza y saneamiento sea colosal.
La situación del Everest es un crudo recordatorio de la huella ecológica del ser humano incluso en los entornos más remotos y prístinos del planeta. La comunidad internacional y el sector del montañismo enfrentan el desafío de encontrar soluciones sostenibles para preservar este patrimonio natural y asegurar que el «techo del mundo» no se convierta en el mayor vertedero a cielo abierto.
Fuente UHN Plus
🇳🇵 | El Everest está cubierto de basura, incluidos 12 mil kilos de excremento humano pic.twitter.com/fAzRHlWH9o
— UHN Plus (@UHN_Plus) July 27, 2025



































