
Un nuevo y exitoso rescate le cupo a Subprefectura de Piriápolis cuando un hombre que pescaba a bordo de un kayak en Punta Colorada cayó al agua y fue arrastrado por la corriente. Bastaron 10 minutos para realizar el rescate desde que fue enterada Subprefectura. El hecho ocurrió en horas de la mañana del sábado 8 de marzo.
Carlos Roberto Diz Gómez, un hombre de 60 años de edad, con amplia experiencia en cuestiones marítimas y pesca deportiva, fue el principal protagonista de esta historia que tuvo un final feliz.
Antes de relatar lo sucedido, Diz destacó el trabajo de los efectivos de Subprefectura de Piriápolis que actuaron en forma rápida y muy profesional, quedando eternamente agradecido a esta fuerza pública y sus funcionarios, como también a su señora esposa, Dinora Vidal, quien se percató que estaba en problemas, dando aviso inmediato a Subprefectura y pidiendo ayuda a pescadores ocasionales.
En charla exclusiva con semanario La Prensa, Carlos Diz, residente en Montevideo, asiduo veraneante de Punta Colorada, comentó que una de sus pasiones es la pesca deportiva, actividad que realiza regularmente en bote, cuando sale con amigos, o en su kayak, cuando lo hace en forma individual.
Con su embarcación, un kayak doble, debidamente registrado en Subprefectura (Rol Nº 209) y enterada esta dependencia de su salida al mar, Carlos Diz parte a las 9:25 desde el primer embarcadero de Punta Colorada (a la altura de SOS Rescate de Fauna Marina), con la idea de internarse unos 150 a 200 metros con el fin de pescar. Su esposa, Dinora, queda haciendo guardia en la costa.
Diz destaca que es muy cuidadoso y precavido cada vez que sale al mar, lleva todos los implementos necesarios y requeridos, chaleco salvavida, ancla, gallo, todo. Sin embargo, esta vez, explica Diz, ante la tranquilidad que presentaba el mar obvié un detalle: No até el remo al kayak.
Una vez en el lugar pensado para la pesca, ancló la embarcación y ya dispuesto a comenzar la jornada nota que, sin mayores riesgos, una onda larga produce movimientos en el kayak. En determinado momento el remo se desprende. Intenta manotearlo pero no logra atraparlo. Observa que el remo se desplaza rápidamente. Decide pasarse para el asiento de atrás de la embarcación, sin embargo, los movimientos marítimos no se lo permitieron, quedando sentado entre medio de los dos asientos.
Un nuevo movimiento de la onda larga y el hombre cae al agua. Diz, quien se reconoce como un experiente y buen nadador, una vez en el agua no lo duda y va tras el remo logrando recuperarlo, incluso sin soltar la bolsa con carnada que llevaba en la mano.

Acá es cuando comienzan los problemas de Diz en el agua. Remo en mano, intenta nadar hasta el kayak, que asegura se encontraba a no mas de un metro y medio de distancia. «Di tres o cuatro brazadas, relata Diz, y me di cuenta que no había avanzado, estaba en el mismo lugar. Lo intenté de nuevo y ahí me di cuenta no solo que no había avanzado, sino que estaba mas lejos del kayak. Pensé que era la embarcación que se alejaba, pero no podía ser, porque previamente había comprobado que estaba bien anclada. Era la corriente que me estaba llevando, no para adentro directamente, pero sí en forma sesgada.
En ningún momento me puse nervioso, pero cuando advertí que era la corriente la que no me dejaba avanzar, fue cuando le grité a mi señora. Por supuesto, no supe si me había escuchado hasta que sentí la sirena del móvil de Prefectura.
A todo esto, la esposa de Carlos, antes de escuchar el SOS del esposo, ya se había percatado que había problemas, dado que en determinado momento miró y vio que su esposo no estaba en la embarcación, algo que Carlos nunca hace.
Dinora, que se había quedado con el celular de Carlos por cualquier eventualidad, no dudóa en dar aviso a Subprefectura, a la vez que pedía ayuda a otros kayakeros que se disponían a ingresar al mar. También una vecina del matrimonio, avisa a su esposo que estaba pescando en lancha del otro lado de la bahía.
Mientras tanto, Carlos ya estaba muy alejado del kayak, perdiéndolo de vista. Se encontraba a la altura del parador San Francisco, unos 300 metros mar adentro, cuando logró, de espalda, avanzar en forma sesgada hacia la costa ayudado por el remo. «En ese momento escucho la sirena de Subprefectura» y ahí dije ya está, estoy salvado»
La moto naútica de Subprefectura ingresa al mar y se dirige a donde el kayak, pero el tripulante no estaba ahí. El efectivo avisa telefónicamente a la base, estos llaman a la esposa, quien les comunica que Carlos no estaba en el kayak, sino mucho mas alejado, dándoles como referencia dos kayak que iban en ayuda de Carlos.
Fue un trámite, la moto de Subprefectura llega inmediatamente y rescate a Carlos, llevándolo sano y salvo a la orilla. Luego, vuelve por el kayak, el cual también es recuperado.
En 10 minutos el hombre fue rescatado. Según los datos que maneja el propio Diz a través de las llamadas de su celular, la señora dio avisó a Subprefectura a las 9:37 y 10 minutos mas tarde, a las 9:47, queda registrada la llamada de aviso que el pescador había sido rescatado.
Carlos Diz manifiesta no tener palabras de agradecimiento para Subprefectura y para su señora por haberle salvado la vida y poder hoy contar esta historia. Diz recomienda a todos los amantes de la pesca deportiva de embarque, que se registren como corresponde en Subprefectura y que comuniquen cada vez que salen al mar, ya que es un gran respaldo ante cualquier emergencia.
Semanario La Prensa
Publicado lunes 10 de marzo de 2014 hora 22:29






