El Msc. Ing. Alvaro Rostan escribió una carta a semanario La Prensa advirtiendo que el colapso de un sector de la Rambla de Punta Fría no es sólo consecuencia de los temporales, sino hay otros factores que llevaron a ésta situación. El master en ingeniería explica lo que ocurre tanto en ese sector de la Rambla de los Ingleses, como en la Rambla de los Argentinos desde Simón del Pino a plaza Armenia, aportando sugerencias para su reparación definitiva.
Publicamos a continuación la carta con el detallado informe del Msc. Ing. Rostan:
¿Por qué el bloque final del pesquero Stella Marys, construido hace muchísimos años con los mismos materiales y diseño que el muro de contención costero y que además sufrió el embate de olas causadas por numerosos temporales del este y oeste (mucho más expuesto que el sector de muro colapsado), no fue totalmente destruido en estos últimos grandes temporales?
Si la única causa del colapso parcial del muro es la fuerza inusual de estos temporales del oeste con marea alta, entonces se observarían grandes daños en este pesquero (que además está construido con rocas de menor tamaño que las que conforman el muro).
Entonces, ¿cuál es la diferencia entre estas dos estructuras?
La causa inicial y principal de la gran destrucción de los muros de contención costeros, en todos los sectores (Rambla de los Ingleses, pasando el puerto y frente a la calle Suipacha, y diversas zonas de la Rambla de los Argentinos) es la pérdida de gran porcentaje de las juntas de mortero que lo mantienen cohesionado (que mantienen unidas las rocas que lo componen).
La pérdida de dichas juntas es causada principalmente por la lenta erosión que produce el agua en su viaje hacia el mar. El agua de lluvia circula por gravedad hacia el mar y se encuentra obstaculizada por el muro.
Como no es posible detener el agua por mucho tiempo, porque siempre encontrará la forma de pasar por la zona donde deba realizar el mínimo esfuerzo, va erosionando muy lentamente las juntas que mantienen la integridad del muro. Además, en su camino, arrastra los materiales más finos (arenas y arcillas) que componen el relleno contenido por el muro, generando el lento ahuecamiento y el posterior hundimiento de las veredas.
Al llegar las recientes tormentas extraordinarias del oeste (Pamperos) con olas de 2 a 3 metros, y encima con marea alta, se movieron las rocas sueltas del muro en los sectores donde las juntas estaban totalmente destruidas, desencadenando el colapso parcial del muro.
El bloque del pesquero tiene las juntas y el mortero de unión en buenas condiciones debido a que no tiene agua intentando salir de su interior. Esto hace que no se pierda su integridad incluso ante el fuerte golpe de las olas.
Para evitar que el agua empuje permanente el muro y genere una constante y lenta erosión de la parte más débil de la estructura se debe crear un camino preferencial por donde el agua circule con el menor esfuerzo posible hacia el mar (“agua que no has de beber, dejala correr”).
En este tipo de muro de contención de gravedad (donde la estabilidad del mismo viene dada por su peso propio y no por su capacidad de soportar tracciones como en el caso de los muros de hormigón armado) construido con rocas trabadas y unidas con mortero de cemento, dichos caminos preferenciales pueden ser de dos tipos:
- Permitiendo que el agua atraviese el muro por algunos drenajes en su cuerpo (“barbacanas”). Estos tubos de drenaje pueden observarse en el muro existente a lo largo de la Av. Francisco Piria entre la calle Suipacha y la vieja Aduana del puerto. Lamentablemente muchos de estos drenajes se han tapado durante pasadas reparaciones, observándose que el agua atraviesa el muro por cualquier lugar menos por los drenajes construidos inicialmente para tal fin. Esto esta generando el lento deterioro de esta importante estructura de nuestro histórico balneario. También existen este tipo de drenes en algunos sectores del muro de la Rambla de los Argentinos (tubos metálicos muy pequeños y corroidos)
- Generando un drenaje “de pié” longitudinal detrás de algunos sectores del muro. Este “tubo de drenaje” intersecta el agua y la encauza hacia un único punto de salida. Se observa que por el pie y en algunos sectores del cuerpo de los muros costeros (en zonas donde desapareció la junta debido al nulo mantenimiento durante decenas de años) aflora el agua, lo que indica que no existe o no está operativo ningún drenaje interno.
Rambla de los Ingleses
En roturas previas (hundimientos) de sectores del muro de la Rambla de los Ingleses pasando el puerto, se reparó rápidamente el defecto tirando un camión de hormigón junto con rocas de tamaños diversos (una especie de hormigón ciclopeo).
En estos sectores el hormigón cohesionó las rocas y evitó que colapsara el muro al ser golpeado por las olas, como se puede observar a la derecha del hueco en la fotografía. Esto no evitó que el agua buscara su camino y erosionara la zona inmediatamente próxima, debilitando el sector donde se produjo el actual colapso.
¿Se puede asegurar entonces que usando la misma solución para reparar el hueco actual, dejando que el agua busque su camino detrás del muro, no producirá el colapso del sector de muro inmediatamente próximo? Si no se encauza el agua que baja del cerro San Antonio y se reparan las juntas, posiblemente se produzca una falla progresiva del muro (en años) en todo el sector hasta la zona frente a La Rinconada (por los restos de viejos trozos de muro colapsado y las rocas de distinto color usadas en su reparación se puede ver que el mismo ya sufrió roturas similares importantes en el pasado).
¿En la reparación “express” que se llevará a cabo, se garantiza por 10 años la integridad del muro en toda la zona desde el puerto hasta la entrada al pesquero?
Rambla de los Argentinos
Los temporales se llevaron un gran volumen de arena de las playas de Piriápolis. Esto dejó expuesto todo el muro (desde su base) en muchos sectores de la Rambla de los Argentinos. El mismo se apoya directamente sobre una arenisca-arcillosa de color pardo rojizo a verde.
Esta misma Formación geológica es la que se encuentra presente debajo de las arenas de dunas (de 3 m de espesor en promedio aproximadamente) en toda la faja costera de Piriápolis (desde la Rambla de los Ingleses hasta la Zanja Honda).
Se pudo apreciar también abundantes filtraciones de agua por entre las juntas de las rocas y por la base, y las numerosas reparaciones, de antiguos sectores colapsados, realizadas en el pasado.
En el sector que se ubica entre la Av. Artigas y la Zanja Honda llama la atención las numerosas filtraciones de aguas (por la base y el cuerpo del muro) de tonalidad marrón (inclusive con mal olor) y la gran defomación que presenta el muro frente a la calle José Ellauri (con un gran bloque de hormigón frente a su base). Esta deformación posiblemente se deba a la antigua existencia de un cauce natural, provocando un importante empuje del agua sobre el muro, y/o a la
consistencia mas blanda de los materiales de apoyo.
Como se señaló en párrafos anteriores, debajo de la arena superficial presente en los barrios de Los Angeles y Portales se encuentra la Formación de arenisca-arcillosa.
Esta última presenta una baja conductividad hidráulica (permeabilidad), lo que impide que el agua de lluvia y otros líquidos presentes en la capa superior de arena pueda percolar a formaciones más profundas.
En su viaje al mar estos líquidos se acumulan detrás del muro, siendo necesario drenar los mismos mediante un drenaje “de pié” longitudinal como se señaló en anteriores párrafos.
¿Que líquidos pueden estar presentes en el subsuelo de toda la zona, en particular detrás del muro costero y en la cuenca del arroyo Zanja Honda?
Dichos barrios no cuentan con saneamiento, usándose “pozos negros” (pozos sépticos) para acumular las aguas servidas de las viviendas.
Es posible que gran parte de los mismos no sean totalmente estancos (por fisuras o defectos de construcción y/o por la costumbre criminal de algunos constructores de dejar un “robador” que permite que salga parte de los líquidos retenidos en el pozo). Todo esto complica la posibilidad de reparar correctamente el drenaje del muro (y la misma playa) y atenta seriamente contra la salud y contra la principal industria del balneario, el turismo.
Pensando en el interés general de pobladores y amigos de Piriápolis, actuales y futuros, sería bueno aprovechar la triste sacudida de esta seguidilla de tormentas para mantener y reparar los drenajes de nuestros variados muros de contención (patrimonio único de nuestro balneario) y para lograr sanear correctamente estos barrios costeros céntricos de manera urgente (antes que invertir en construir pedraplenes o “escolleras” para defendernos de estos extraordinarios temporales).
Dejar de pensar que este tipo de obras es “enterrar la plata”, porque no se ve y no sirve para mostrar en campañas políticas, y entender que es fundamental para que en el futuro, si sigue creciendo la población de estos barrios y no existan mas solares vacíos, se permita construir edificios de más de dos plantas.
Msc. Ing. Alvaro Rostan
Piriápolis, 3 de noviembre de 2016







